El mismo camino

Con la sensación de estar descolocada por dentro, sabía que eso solo era el principio de un viaje ya conocido, que no tenía retorno, y que a veces le resultaría bastante dificultoso.

Su aroma

Calcetines altos y chocolate caliente, sentada en el suelo y mirando a un árbol de plástico. Una bola rojiza la saluda con su reflejo y la invita, como siempre, a recordar días anteriores que fueron mucho más certeros.

Olor a metralla

Se levantaba una bruma inquieta llena de dolorosa cordura que calaba sus huesos. No llovía, pero había un ambiente húmedo que hacía que las sábanas se pegaran a su piel convirtiéndose en su ropa. Podría rogar al cielo que le diera las fuerzas para mentirse un poco más, pero éste jocoso, hizo que se tropezara con el camisón del suelo, consiguiendo así que la joven se estrellara contra la luna.

¿Cómo?

Es cierto, a veces es complicado mirar a la verdad con ojos cristalinos, y podría decirse que he estado muy ciega durante todo este tiempo. Temo quedarme dormida.

La vida no es justa ni tampoco injusta. Nos pasamos el tiempo relamiendo las ideas caramelizadas que nos han traspasado de generación en generación, como un regalo impuesto, olvidando que existe una realidad que está allí fuera, y que a la mayoría nos aterra.

Mierda

Suspiré por cada silencio pesado que cargaba el ambiente, hoy las palabras no terminaban de germinar. Cansada, cerré los ojos, y así, volví a mi mundo interior.

  -Siempre he estado interesado en esas historias que dicen mucho con pocas palabras -dijo él con sobresalto.

Soy invisible

Cuando intento hablar nada suena, no hay música en mi voz.

El mundo de cada uno a veces se detiene, no gira, no se mueve, nada importa. El dolor que antes te parecía novedoso y te daba miedo, lo normalizas, lo haces tu pan de cada día.

Nadie me ve.

Invisible

Llueve, llueve a pesar de que el cielo no llora y ni siquiera hay charcos. Me paseo solo, por las calles de una ciudad enorme, y poco a poco me siento pequeño, pesado.

Respiro ese aroma a azufre y a pecado que vive en cada esquina y se desprende de las ventanas de los hogares donde todos fijen ser familias felices. Mis pulmones se llenan de cristales, y cada vez que doy una calada al aire, siento que sangran. Duele.

Tañen las campanas.

Tañen las campanas en mi mente,
mi corazón se inunda de madera.
¿A dónde ha ido esa porción de aire?
¿Qué es lo qué te encuentras cuándo nada queda?

¿Respuesta?

Se miraron, no se dijeron nada, sus manos se habían encontrado sin querer con las copas, los amigos y la música. Los labios se acariciaron, y de una forma extraordinaria, se lanzaron directos a cometer el error que todos alguna vez hemos cometido. 

Esperaba

Cerraba los ojos con fuerza, mientras su cuerpo descansaba en su cama. Mordía sus labios creyendo con esperanzas caducadas que algún día su vida iba a cambiar, que dentro de esas paredes se abriría una puerta e iluminaría la habitación que tanto tiempo llevaba a oscuras.

Al otro lado

¡Corre! Ya llegas tarde al Ningún Lugar
donde todo puede ser y nunca será. 
¡Corre!, más bien vuela, 
que no hay que hacer esperar a lo que no llega.

Su rareza

Todavía le recuerdo, eran de esos poetas que no necesitaban rimas, que vivían la vida como una persona hambrienta de historias. Un día, descubrí un gran secreto, el mayor de todos los que le atormentaban: su alma no vivía en todo su cuerpo, estaba encerrada estrictamente en sus manos.

Otra vez

Otra vez.

Las canciones repetitivas suenan en la radio del coche, los amigos de siempre gritan a pleno pulmón como si por primera vez las entonaran. Esos lazos que más que de amistad son de sangre. Esas preguntas que nadie ha sabido responder: "¿Por qué si X nos cae a todos mal siempre aparece en las quedadas?, ¿quién le invita?" "¿Cómo narices todavía sigue el grupo unido con todas las peleas qué hemos tenido?"

Esa otra parte

Dónde hay luz habita también las sombras,
ese abismo que palpita en el ahora
y está presente allá a donde vamos,
en cada perfil, imagen y persona.

Hacia dónde fue

Hacia dónde fue, dime,
hacia dónde fue la utopía,
por un momento llegué a vislumbrar su horizonte,
¡Dime! ¿¡Dónde la escondes!? ¡No es tuya ni mía!
Hacia dónde fue, dime,
hacia dónde fue la utopía.

Daño

Un nuevo día, una nueva vida, y ya había hecho un amigo. Salíamos los dos sonrientes de clase, parecía que se avecinaba un curso bastante agradable y no muy complicado. Al llegar a la puerta nos despedimos con dos besos, y con un "Hasta mañana". Rauda, me encaminé hacia mi casa.

Pisando el cielo

De charco en charco deambula sola con la música en los cascos, respirando el ambiente de humedad que llena sus pulmones hinchando su alma. Moja sus pies en el agua, puede que nunca sea capaz de tocar el cielo, pero por lo menos, si que es capaz de pisarlo.

El tren

La cafetería se sumía en un profundo silencio. Sofía me miró.

-¿Y bien? -dijo impaciente.

La historia típica

  -Me topé con un pájaro enjaulado que sabía de su suerte. Amaba a su cárcel, adoraba los barrotes que le sostenían. Por una parte perdía muchísimo, pero por otra, su vida se volvió muchísimo más cómoda. Todo en él era rutina.

El mundo no es perfecto

El mundo no es perfecto, esto es así, ha sido siempre, y será hasta el fin de los tiempos. Quiero que por una vez en la vida, dejemos los cuentos a un lado, e intentemos buscar ese aspecto maduro que todos tenemos y que muchos creen haber perdido, y otros, lo ignoran por completo.

Futuro visitante

Esta carta va dirigida a mi futuro visitante, por favor sino es usted, le ruego que deje seguir este sobre su camino, es importante que llegue en el tiempo y lugar indicado, no vaya a ser que usted sea el inadecuado, y no tenga nada que aportarme.


x/xx/xxxx

21/04/15

Palabras medidas en agraciadas dádivas,
flores de papel deshojadas en negro.
Ojalá el reflejo del mar estuviera en raso,
de obligación conforme mi pisar en charcos.

Fayna e Isabella

-Fayna, debes tener cuidado- dijo Isabella- esto no es territorio para nuestra… clase. Ya sabes a lo que me refiero.

Sin timón ni rumbo.

¡Cuán rota era la ironía qué se derramaba de verso en verso! ¡De ceniza a ceniza!
¿No ves a caso tez grisácea qué la luna ya no te llama?
¡Y tú cantas! ¡Olvidándote del hálito susurrante inacabado!
¿Cuál fue la última vez del anudar de tus jarcias?

Esquina

¡Qué bien! ¡Hoy todos están quietos! Jueves está jugando con Chapa, Rojo duerme al lado de H, 14 ya no me grita... ¡Pero vaya! ¿Dónde está Esquina? No le encuentro, voy a ir a la habitación de Carlos, no quiero que papá y mamá se enfaden, porque si Esquina le hace algo a mi hermano pequeño... Ellos dicen que estaría fatal si me portara mal con él haciendo caso a mis amigos.

¿Cuánto tiempo es para siempre?

Sonó la puerta otra vez de la misma forma que aquella noche. 

Su respiración estaba agitada, sus ojos se posaron en los míos, y sin decir nada, le invité a pasar. Allí, en la entrada, nos fundimos en un abrazo, y de forma inexplicable sentí como sus heridas invisibles otra vez se abrían lentamente, cerré los ojos, y entonces, comencé a recordar.

Un día en la vida de un maltratador.

Estoy tan casando, sólo quiero llegar a casa y desconectar del trabajo. Otro día de bronca, otra vez el jefe poniendo mi palabra en duda. ¿Qué se cree mejor qué yo? ¿Yo qué me he sacado dos carreras, qué tengo mujer y dos hijos? ¿Yo qué tengo una gran casa y dos coches? Pero eso sí, algún día cogeré y le partiré la puta cara a ese desgraciado, sólo tengo que esperar.

Nunca lo fue

Temblaba vacía entre sus sábanas, y yo sin poder hacer nada la observaba angustiado, mirando como se hacía pequeña, como cerraba sus ojos lentamente mientras sus labios intentaban pronunciar palabras que desde el otro lado se me hacían inteligibles.

Vino

El viento acaricia sus pasos, las lágrimas describen el sello de su alma, y a tientas, mira hacia el cielo.

Miedo

No sabía que decir, era la primera vez que la veía y tenía la sensación de que había resuelto todos los secretos que la atropellaban sin apenas conocernos, ¿cuántos pudieron saborear esa miel qué degustaba en cada una de sus palabras?

Su nombre

Lo que fue, ahora no ha sido,
lo que queda se vuelve invisible,
y al retumbar en sus oídos,
el tambor es inservible.

Cambios

Temer a los cambios es algo absurdo y erróneo ya que nos van a acompañar durante toda la vida. ¿Sabéis? A día de hoy agradezco mis actuales cambios.

Nicolo y Fayna

Unas pequeñas pompas de agua se expandían a lo largo del camino y flotaban de forma inexplicable en el aire. Él no podía evitar pensar que habían sido construidas estrictamente para su ser, y con una sonrisa, las estallaba y se enamoraba de la música que desprendían. Cada una de ellas encerraba un pequeño secreto, piezas musicales jamás escuchadas por ningún otro hombre que no fuera él; estas burbujas sólo habitaban en sus sueños.

Espejo

Su imagen se veía fracturada, y a cada susurro, esta comenzaba a romperse. Parecía que algo había estado alterando el orden, volviendo al caos en una pesadilla lógica."Si por lo menos pudiera encontrar la pieza del puzzle", pensaba; pero nada, eso era imposible, no era capaz de averiguar la respuesta y esto la convertía en una mera espectadora de su derrumbe.

¿De quién estamos hablando?

  -Venga va cuéntame. Me has hecho moverme desde la otra punta de España hasta aquí, deberías recompensarme con una jugosa historia.

Alma libre

Al mirar al vacío otra vez dijo "¿Por qué no? ¿Quién se lo impedía?" Sólo encontró una respuesta cristiana ante estas preguntas, el pecado, aquel que mandaba en su propia existencia. Quería liberarse de la cárcel que su propia mente había construido para su alma, y eso en la fe cristiana, suponía una eternidad de torturas.

Yo todo lo sé.

Anhelo el suspiro frío,
me deslizo rauda entre mi ropa,
y sedienta imploro la vaporosa gota,
que eres incapaz de ver.

Serendipia

Buscaba la verdad oculta que se respiraba en el aire libre. Estaba obsesionada con encontrar la respuesta a la pregunta que siempre me había acompañado, "¿Qué sería de mi monstruo si sólo lo alimentara con su propia existencia? ¿Podría entonces acabar con él por completo?", y de repente, se presentó Serendipia.

Leer demasiado

  -¿Sabes? Hoy he visto una cerradura sin llave.

  +¿Y eso qué significa? 

  -Que la cerradura se va a tener que apañar sola de una vez por todas.

La Tienda de Horas

Fue a la tienda que tanto le habían recomendado, porque según sus fuentes, era el establecimiento perfecto para ella.

Oscuridad

La piedra pesada me empuja hacia el suelo,
los pies me comienzan a arder.
¡Qué ironía qué sea invierno y se me abrase la piel!

Pesadilla

Tenebrosas llamas azules
  muerden recostadas bajo los pliegues de la almohada.
Noto una mano en el cuello
y unas uñas que se clavan.

Vaciar el mar con un dedal

Tenía un dedal en la mano y ante mí sólo había un mar inmenso. Miles de personas sonrientes en la orilla de la playa cogían su dedal e intentaban vaciar el agua de ese sin fin de olas. No pude evitar fijarme en que sus dedales eran distintos: unos eran lujosos (hechos de oro, plata y miles de piedras preciosas), otros eran sencillos (hechos de madera o resina), algunos eran pobres (hechos de papel, barro, o tela), y otros sencillamente estaban decorados (con falsas piedras, pintados de falso oro y de falsa plata) Lo que no comprendía era el porqué de mi dedal: este era frío, aspero, de oxidado acero, y me hacía entristecer con sólo mirarlo.

Invisible batalla

Me gustaría poder plasmar tu vida en un lienzo para encontrar el momento exacto en el que comenzaste a ser una extraña.

Cúando dejamos de querer

Hacía tiempo que no podía concentrarme ni en las tareas más sencillas. Dormir era un suplicio, y el amanecer se me antojaba como si se tratase de un castigo. Toda mi mente giraba alrededor de una eterna pregunta a la que no podía responder: ¿Cuándo dejamos de amar a una persona?

Invisible cicatriz

Tú eres aquella cicatriz invisible que todavía forma parte de mi piel; aquella herida que se observa sólo cuando cierras los ojos; ese dolor que parece curado pero que todavía quema.

¿Cómo estás?

Todo era distinto pero a la vez seguía siendo igual. Sentada en la cama como hace años escucho esa canción que tú me descubriste, y absorta en los vagos recuerdos del ayer, no puedo evitar esbozar una sonrisa. Todo lo que me había dolido perderte se materializaba en la ahora extraña curva de mis labios que rebosaban una placentera melancolía.

¿Alguna otra pregunta?

El mundo desde niño siempre me había parecido enorme e infinito, en estos últimos meses he aprendido que sólo es un pequeño pañuelo cuyos puntos de costura están unidos en una gran y confusa red de coincidencias.

¿Te vendrías conmigo a Alemania?

-Vaya este plato está riquísimo, aunque prefiero no saber lo que lleva, ¿quieres?

-No, gracias -respondí rápidamente-. Estos fideos me están sabiendo a gloria.

-¿A qué sabe la gloria? -me preguntó. Nunca supe que contestarla.

La sala y el tigre.

-Pero, ¿qué sentías?

-Sólo sé que tenía pánico al tren, no quería subirme y por ello huí de la estación. Necesitaba salir de allí cuanto antes -dijo ella intentando simular una bonita sonrisa.

Querida anónima.

Esta entrada va dirigida a la señora que ha escrito un comentario, a mi parecer desafortunado, sobre la depresión a través de una red social. Aquí os dejo el comentario:
Creo que la depresión, más que una enfermedad, es una decisión. No tienes que andar con la sonrisa en la boca todo el tiempo, pero me parece una hipocresía que tengas depresión entre semana y andes muy feliz sólo los fines de semana o cuando hay fiestas para no faltar a ellas, al menos yo no tengo tiempo para deprimirme, pues siempre estoy ocupada y lo mejor de todo creyendo en EL SEÑOR, pues es quien nos da la fortaleza para salir victoriosos. Mi muy humilde opinión!!!

Hasta nunca siempre, hasta siempre nunca.

Rompía sus pensamientos el confuso caos del siempre,
vivía aflorando el nunca,
su miedo significaba no comprender.
Trazos invisibles volaban en las rizadas nubes
y cuando sus pies tocaban el suelo,
al revés se ponía la tierra.
Tenía que vivir el instante para comprender el presente
mas no era capaz pues sus labios se llenaban de miel
 y su mente de deseos

Reflexiones nocturnas

Las personas entran en tu vida por algo, pero muchas de ellas se van y sólo perduran en el tiempo y no en el espacio, pocas son aquellas que comparten contigo algo más que recuerdos y estas se cuentan con los dedos de una mano.

El verdadero cuento

Había una vez una chica con compejo de princesa y un chico con complejo de galán:

La princesa buscaba a su príncipe azul y vivía por y para los cuentos. Todos los días contaba las calorías de los platos que sus queridos sirvientes (padres) preparaban para su majestad. La princesa tenía toda clase de pócimas para verse bella, entre todos los tarros y ungüentos hechizados nos encontrábamos con: pócimas de rana para pieles grasas, ungüentos de diente de tigre para la celulitis, heces de unicornio para pelos castigados, y hasta incluso tenía en su poder un trozo de diente del mismísimo diablo para no envejecer nunca...