Cúando dejamos de querer

Hacía tiempo que no podía concentrarme ni en las tareas más sencillas. Dormir era un suplicio, y el amanecer se me antojaba como si se tratase de un castigo. Toda mi mente giraba alrededor de una eterna pregunta a la que no podía responder: ¿Cuándo dejamos de amar a una persona?

Prácticamente hace sólo tres meses compartía mi vida con alguien. Recuerdo que un día discutimos tanto que cuando miré su rostro, dejé de sentir ese "algo" para pasar a sentir una absoluta "nada". En un momento de enfado, hubo una ausencia de amor total; os juro que sentí muchísimo miedo, no me había pasado nunca nada parecido. Al día siguiente, ese sopor había desaparecido, parecía que ese momento de total nulidad se había esfumado y ahora mi pareja pasó a ser nada para ser todo un mundo, ¿Le volvía a querer o es qué en realidad siempre le había querido y sólo estaba enfadada?

Tiempo después se rompió nuestro compromiso, pero no por mi parte, sino por la suya. Antes de despedirnos tuve que hacerle esa pregunta que me martiriza, ¿Cuándo se deja de amar a una persona? Por supuesto, no obtuve respuesta. 

Al principio decidí encontrar la respuesta de la pregunta irresoluble por internet pero sólo me encontraba artículos como los siguientes:

  • Cómo saber cuándo él te ha dejado de querer.
  • 10 tips para averiguar que ya no te quiere.
  • 10 tips para afrontar una situación de amor dolorosa.
  • Averigua porqué tu chico te ha dejado de querer.
  • Test para descubrir si te sigue queriendo.
  • ...
En resumen, sólo había patrañas y absurdeces con poca base psicológica que sustentase sus remedios infalibles para descubrir cuando el OTRO te dejaba de querer (Si en la misma página hablan de como pintarte las uñas o te muestran el mejor método para la operación bikini, me da que no es de fiar) El mundo se me paró por completo, ¿Es qué nadie ha querido saber nunca cuándo ha dejado de querer a una persona?

Me dispuse a contestar (a mi inquietante parecer) la pregunta más humanista y genialosa de todos los tiempos, yo iba a convertirme en toda una sabionda, estudiantes futuros llorarían de angustia a la hora de estudiar mi enrevesada biografía, y así, podría saborear desde mi más eterno descanso el placer de la venganza. Todo sonaba demasiado bien, además, necesitaba tener la mente ocupada: que me dejaran de querer no significaba que yo lo hubiera hecho. 

Cuando iba a empezar manos a la obra me asaltó una duda, pequeña, saltarina: ¿Por dónde demonios empiezo? Ni siquiera había comenzado y ya estaba perdida. No podía escribir una tesis (maldito folio en blanco) sobre la teoría de Cuándo dejamos de querer sino tengo conocimientos sobre ello, no podía buscar conocimientos ya hallados porque todo aparecía en forma de poesía, es decir, no estaba sustentado de forma científica, y cuando quise ir a una base científica, a la quinta fórmula de vete tú a saber qué, sentí como mi cerebro se deterioraba un poquito (lo juro, sentí como se hizo un poco más viejo) Cansada y rendida ante un libro de una materia y de un autor desconocido, me derrumbé en el sofá, abatida, con  una gran herida de guerra, hoy había ganado la batalla un conocimiento que ni siquiera sabía que existía (y seguía sin saberlo).

De repente comencé a llorar, no tener la mente ocupada me impedía huir de esa persona que me creaba un gran desaliento; ¿Cuándo se supone qué se deja de querer?, ¿Cuál es la fórmula qué me ayudaría a sentirme mejor y segura?, ¿Sería capaz a caso de superarle o me quedaría estancada en la materia que llevaba su nombre? Me obligué a parar, los pensamientos negativos sólo atraen malas acciones y por lo tanto consecuencias negativas, no podía permitirme tal descaro, nadie se merece el honor de ser el problema de otro.

Un día, dándole vueltas al asunto, se me ocurrió una gran idea: para adquirir conocimientos hay que viajar. Conocer otras culturas y otro tipo de vidas nos hacía crecer como seres humanos, ¿Qué podía salir mal? Cuando tenía todo planeado y el destino escogido (en la India seguro que iba a encontrar la respuesta), me di cuenta que no tenía dinero ni para comprarme una bolsa de pipas, así que otra vez me tumbé en el sofá a llorar, cual niña pequeña (a veces, aunque no nos guste llorar, las lágrimas son una de las mejores terapias)

Derrotada por mi poder adquisitivo, salí a la calle a dar un paseo. Tuve una suerte inmensa cuando le encontré. Ahí estaba, mi expareja mirando fijamente los ojos de otra chica que no era yo. ¿Sabéis por qué sé cómo se debe sentir el agua al convertirse en oleaje? Porque en ese momento se me revolvió el alma y fue a morir en forma de ola gigante a dónde ellos se encontraban. Cuando me vio de pie, con los ojos como platos y una de mis manos sujetando mi pecho, su boca gesticuló un logrado "Lo siento".

Solamente recuerdo que me levanté de mi cama. Con un enfado tremendo, cerré de golpe la persiana para que el sol me dejará de castigar y me senté delante de la hoja en blanco. De repente el folio en el que debería de haber escrito esa gran tesis que me iba a hacer una sabionda, se convirtió en esto, en la causa, el cómo y el porqué de su no existencia. Fue de agradecer que no me llevara por nada científico sino por lo personal, porque descubrí algo increíble, ya sabía contestar a esa respuesta:

Borrador de tesis número: 1
X/XX/XXXX

Cuándo dejamos de querer


Nunca se deja de querer, el amor cambia. Puede parecer acabado pero siempre está ahí, ¿Acaso el odio no es también un amor que está dañado, roto y dolido? Esto sólo demuestra que bajo capas de odio reside un amor envenenado, cambiado.


Recordando el momento en el que le vi con otra, aunque mi alma se convirtiera en oleaje, no puedo negar que en el fondo estaba contenta al verle feliz. Gracias a ese instante encontré la respuesta que tanto tiempo llevaba buscando: el amor es energía, ni se crea, ni se destruye, sólo se transforma, pues si no fuera así, ¿Por qué creéis qué él se disculpó conmigo desde lejos?, ¿Eso no demuestra una preocupación, materia de ese inexistente conocimiento del querer?




Realizado por la sabionda de pacotilla.

Comentarios

  1. Me mata leer esto con ese rostro de mariposa en el fondo , es tan cruel pero tan real y hay tantas cosas en la vida que no tienen explicacion y solamente son porque son asi y ni tienen logica ni sentido alguno y tratar de entenderlas puede llevar una vida y tambien eso se hace corto.Supongo que significa un poco tener una excusa una salida una razon para jsutioficar el destino que nos toca recorrer en esta vida o solamente para engañar a nuestra mente con logica llana y simple para poner fin a miles de preguntas e incognitas del corazon ,tratar de burlar ese dolor punzante sin saber como quitarlo . Supongo que no se la respuesta ni siquiera intento pero del dolor nadie escapa ni el mas santo ni el mas vil porque todos lo padecen , es parte de esto nuestro propio que hace girar el mundo que hace llenar las paginas en blanco y de crear historias increibles al igual que el amor el dolor debe llenar un espácio como luz siempre dara sombras ....Dulator

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu comentario espero verte por aquí más a menudo :3

      Eliminar
    2. Gracias por tu comentario espero verte por aquí más a menudo :3

      Eliminar
  2. Por aqui y por alla xDDD

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Seamos seguidores

Cinder