Todo. Luego. Nada.

Mejor que la lluvia para el poeta
era tu figura en mi cama.
Las gotas se escuchaban en la noche,
en nuestras sábanas llovía.

El mundo a oscuras 
y hasta yo ausente,
la cabeza deliraba.


Todo. Luego. Nada.


Mis deseos ahora tus mentiras.

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