Volver

Podía ver a través de la oscuridad. Mis ojos al fin se habían habituado a esa masa oscura suspendida en el ambiente. Mentiría si os dijera que en ese momento no estaba asustada.

Tumbada en una cama que algún día me pareció confortable, siento todos mis músculos tensarse. Mi respiración con ausencia de ritmo me obliga a volver a pensar en aquello de lo que intento alejarme todas las noches... Estoy sola.

Se filtra las luces de los coches por los pequeños agujeros de las persianas, rompiendo un poco con la monotonía de mi ya habituado victimismo. Los pequeños rayos chocan contra algunos objetos del cuarto: una estantería, un marco de fotos, una caja de pastillas y otra de condones.

Os parecerá una locura, pero todas las noches intentaba mantenerme en esa postura quieta e impasible, como si en realidad estuviera durmiendo y no tuviera de lo que preocuparme. Esta era la única forma que tenía para poder volver a sentirle.

Ahí estaba: su calor, el olor de su cuerpo, hasta podía oír su respiración pausada y calmada, (tan diferente a la mía). Quién diría que él hace unos meses había fallecido.

Me mantengo firme, si hago cualquier movimiento puede que vuelva a irse, y eso es algo que conseguiría que otra vez mi insomnio viese el día. Inaceptable, no haré ningún ruido.

Estoy sola y ya no existe, y agarrándome a la idea de que los ateos no pueden volver a encontrarse en ningún cielo, finjo que estoy dormida. 

2 comentarios:

  1. Hola!
    Acabo de leerlo y me ha gustado mucho, sobretodo la manera en la que escribes. No me había dado cuenta que a parte de reseñas, subías pequeños relatos, cuando pueda les echaré un vistazo. ¡me encantan estas cosas, sigue así!
    Un saludo:)

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    1. Muchísimas gracias por comentarme, me ha hecho mucha ilusión, tengo que hacer un calendario para organizarme con el blog.

      Un besazo :)

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