Luces de bohemia


Esperpento trágico de la vida literaria de la época. Al degradarse la realidad aparece la farsa y, en un segundo nivel, el esperpento; «Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento», aclara Valle-Inclán. Aquí el espejo cóncavo es una conciencia dolorida, una conciencia moral que escandaliza o aterra. Resulta patético que quien vea la verdad sea un ciego, Max Estrella, soñador perdido en un Madrid absurdo y hambriento. La magnífica Introducción de Alonso Zamora Vicente, de la Real Academia Española, y la ilustrativa Guía de lectura y Glosario preparados por Joaquín del Valle-Inclán nos descubren el universo mágico del genial escritor, el entramado de relaciones entre la realidad y el texto y la visión voluntariamente deformadora y crítica que se oculta bajo la caricatura; un completo y sugerente análisis de las claves de la creación valleinclaniana.

Hoy os traigo una obra preciosa que alegro haberme leído en esta época. Con este libro cumplo con uno de los objetivos de mi reto literario, en esta ocasión, darle una oportunidad a un clásico que me mandaron leer en la escuela y que no leí (muy mal Patricia del pasado). 

He de decir que ha sido todo un acierto encontrarme con Max Estrella en esta etapa de mi vida, considero que es uno de esos clásicos que no habría comprendido o valorado si en el instituto al final hubiera hecho caso a mi profesora, triste pero cierto. 

Antes de comenzar a dar mi opinión, quiero volver a hacer un inciso sobre las novelas obligatorias que mandan los profesores en las escuelas. Estoy cansada de que las lecturas de clase no se adapten a los estudiantes y obliguen a leer libros que a esas edades, no nos engañemos, no interesan. Es cierto que los clásicos tienen su importancia dentro de la historia y que hay que conocerlos, pero si no somos capaces de fomentar la lectura a través de gustos personales o "generalizados", no podremos tener en un futuro una sociedad donde se valore la literatura y por tanto estos libros. 

En esta obra teatral conoceremos a Max, un antiguo poeta que por circunstancias de la vida se ha quedado ciego. Durante la trama, nuestro protagonista junto a su amigo Don Latino de Híspalis, navegan por las calles de una oscura Madrid que no reconocen al poeta. Los dos buscan dinero para paliar la situación precaria en la que se encuentran, aunque para olvidarse de sus penas, pasan el tiempo en el bar Pica Lagartos. Parece ser que la mujer y la hija de Max no aguantan a su compañero y le recriminan nada más empezar en la obra que es mala compañía y que no deberían pasar tanto tiempo en el bar.

En la trama se reflexiona sobre la muerte, la vida, la cultura, la evolución, la miseria... Es una obra perfecta para pensar y conocerse. Advertidos estáis, durante unos días la tendréis en la cabeza y os hará replantearos muchas cosas, aunque no sé si es de esas historias que a pesar del paso del tiempo, nunca te abandonan.

Es un libro oscuro y triste donde reflejan una realidad que a día de hoy sigue siendo cierta. En nuestro país la cultura es algo de segunda, y no se reconoce a los grandes talentos pasando por encima de ellos aunque hubieran sido grandes escritores como en esta ocasión lo es Max. Me pone los pelos de punta pensar que en la actualidad no hayamos aprendido nada, y que una novela de tantos años, pueda trasladarse a nuestra época sin que nos parezca una exageración. 

Los personajes son maravillosos y en ellos puedo ver a personas  de carne y hueso. La trama es una forma de enseñar como se puede ver la vida ante amantes de la cultura derrotados, y observar Madrid en una época más antigua que comparte los mismo espejos del callejón del Gato.

Recomiendo esta lectura a todas las personas interesadas en reflexionar sobre lo que les rodea y adentrarse en el maravilloso mundo del Esperpento de Valle-Inclán. No me gustaría desvelar nada más de la trama, ya que si eres de esos individuos que vivían sin conocer lo que ocurría en esta historia, me gustaría que pudierais acercaros a ella desde la absoluta ignorancia. 


Narrador y dramaturgo español. Aunque incomprendidas y apenas representadas en su época, la posteridad había de valorar especialmente sus piezas para el teatro, por las que se le considera, junto con Federico García Lorca, el mejor dramaturgo de la «Edad de Plata» de la literatura española (1900-1936). Biografía sacada de aquí.




💙💙💙💙


Muchas gracias por haber leído la entrada, nos vemos en la siguiente, un beso con mucho eco.

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