Benditos días de mierda

Hay días en los que no te encuentras, en los que a pesar de hacer tu rutina de siempre hay algo que no encaja en todo ese horario de idas y venidas. 

Hay malos días, necesarios y humanos, que todos merecemos para perder el tiempo reflexionando en Dios, en un poema, o escribiendo frases repelentes para leerlas con el tiempo y darte mucha vergüenza (hola yo del futuro).

¿Pero sabéis qué? Benditos días de mierda, porque son los perfectos para cuestionar tu bandera, para hundir tu nariz en algún libro que estaba esperando su momento, o para escuchar música hasta que exploten tus oídos.

Benditos días de mierda, porque sin esos días, yo jamás me habría encontrado. 

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