Equivocarse

Llamadme loca, pero desde hace tiempo no me preocupa si me equivoco, si pierdo trenes u olvido mis recuerdos atesorados. Ya no me importa que haya espacios vacíos en mi vida, no me siento mal cuando pienso en esas personas que me dejaron en su camino. 

Por fin, he conseguido no echar de menos a esas amistades que fueron construidas a medias y dolían más que aportaban. 

Parece que esta etapa de mi vida huele a libertad aunque más que nunca estoy acompañada, y a pesar de que a veces en el camino hago un parón para llorar, no me quedo nunca quieta.

Qué viva la tristeza, el enfado, el miedo, la alegría, los celos, el amor... 

Qué vivan los errores, porque gracias a ellos, estoy todavía compartiendo cama con mi amor a primera vista.

¿Te vienes?

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