Los espejos venecianos

Las estancias solitarias y llenas de misterio de un deshabitado palazzode Padua van a ejercer una irresistible y profunda fascinación en un joven estudiante. La leyenda de Beatrice Balzani, la que nunca murió, una mujer que desapareció sin dejar rastro y que dejó de existir envuelta en la niebla del misterio, vive en el recuerdo de todos los habitantes de la ciudad. Su invisible presencia influirá de manera decisiva en los hechos de esta obra.

Buenas ecobloguerxs, hoy os traigo un libro que forma parte del reto literario que estoy intentando cumplir este año. En febrero, tenía que leerme el libro favorito (o recomendado) de una amiga (gracias María), por eso, Los espejos venecianos han caído en mis manos. 

Nos vamos a encontrar con una novela autoconclusiva, ligera y de corte juvenil, perfecta para esos parones entre lecturas pesadas. 

Nos pondremos en la piel de un joven que tiene la suerte de poder ir a estudiar a una de las más prestigiosas universidades relacionadas con la documentación en Italia. Nuestro estudiante, se verá envuelto sin querer en un misterio relacionado con una leyenda que todavía recorre las calles de su ciudad. Él junto a dos buenos amigos, se enfrentarán a un palazzo, a un fantasma y a el propio curso de sus vidas.

Con sinceridad, que el protagonista estudiara documentación ganó demasiados puntos ya que es la carrera que estoy cursando. La novela, tiene presente el mundo de lo libros y de la ciencia documental, y aunque es algo prácticamente secundario, le da un realismo increíble porque la información aportada se ve que ha sido estudiada y tratada con cariño. Bajo mi perspectiva, cuando una novela está bien documentada tiene muchas posibilidades de convertirse en un gran libro. 

Dejando a un lado el hecho de que el tema de los libros desde siempre me ha robado el corazón, el autor consigue que el lector se meta poco a poco en un misterio que a pesar de las apariencias, parece ser que sigue vivo entre los ciudadanos. Los personajes me han gustado bastante, pero como es un libro muy corto no da tiempo a que evolucionen, lo importante en esta ocasión es el propio misterio en sí más que el propio protagonista. 

El final me decepcionó un poco, y comentándolo con la persona que me recomendó el libro, llegamos a las mismas conclusiones. Si el final fuera distinto la novela mejoraría bastante, una pena que no pueda comentar esto de forma más detallada (prohibido los spoilers), pero si os lo leéis, estaré encantada de debatirlo. 

Lo recomiendo sobre todo a adolescentes, incluso parece ser que la novela es una lectura obligatoria en algunos institutos y colegios. Creo que con otra edad me habría gustado mucho más y me da un poco de pena no haberlo encontrado en el momento adecuado. Si os interesa la novela juvenil y el misterio, estoy segura de que os acabará gustando.




Joan Manuel Gisbert nació en Barcelona en 1949. A los doce o catorce años ya tenía el instinto de escribir, pero no fue hasta los veintiocho años que ese impulso se convirtió en la actividad más importante de su vida. La prematura muerte de su padre le obligó a hacer estudios de grado medio con el fin de ponerse a trabajar lo antes posible. Empezó a colaborar con distintas editoriales, lo que le hizo conocer el medio de primera mano. Se fue a París y allí estudió teatro. Cuando regresó a Barcelona, en 1979, publicó su primer libro: Escenarios fantásticos. En 1980 ganó el premio Lazarillo con La isla de Tókland, figuró en la Lista de Honor del Premio Andersen el mismo año y se consagró como autor representante de una literatura fantástica dirigido al público infantil y juvenil. Necesitaba la fantasía como extensión de la realidad. Escribió sobre seres y lugares fantásticos, inexplorados publicando Leyendas del Planeta Thamyris y El museo de los sueños, con el que recibió el premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 1985.

(Biografía sacada de aquí)

💙💙💙💙

Muchas gracias por haber leído la entrada, nos vemos en la siguiente, un beso con mucho eco.

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