Brujas

Amarré a Ventisca de la empuñadora, miré los ojos de aquella bestia a la que una vez llamé hijo, y en un alarde de humanidad, se dejó morir ante mi filo. 

Acuné su cuerpo y acaricié su rostro como cuando era niño. Después del entierro, escondí mi cara de la Inquisición, y caminando sola buscando un refugio, lloré por mis hijos, por mis hermanas... por el fin de la magia.

La brevedad del amor

Juraría que no hubo historia de amor más corta y más esperpéntica, que la que voy a escribir ahora mismo en esta carta: yo estoy enamorada de ti aunque sé que tú no, y a pesar de todo aquí me tienes, a punto de convertirnos en tragicomedia.

De mentira

Sábanas, persianas bajadas y soledad. Todo se ha desvanecido con el paso de los minutos.

Llega la primera bocanada de aire, y por fin los pulmones se liberan de los cristales rotos. La sensación de paz es perfecta, y aún así nada funciona, soy de mentira por dentro. 

A veces en estos momentos sobran hasta las letras, y sin poder plasmar nada en la hoja de papel de mi cerebro, cojo los auriculares, cierro los ojos, e intento alejarme de mis miedos. 

Será mejor que suba el volumen.