Capítulo 4: Sí

Los jóvenes sentados en el suelo del trastero miraban atontados la tabla de madera que se imponía entre ellos. Han pasado unos días desde su encuentro y era la primera vez que pisaban el apartamento de Helia. 

La joven había estado viviendo en la casa de Rodrigo después de que éste le confesara su pasado. Los dos convivían prácticamente sin hablarse e intentando no molestar con sus rutinas y manías. Helia se metía en el despacho del joven cuando éste se iba a comisaría a trabajar para realizar sus shows, Rodrigo intentaba no llevarse los dedos para fingir fumar o cerrar la puerta numerosas veces (aunque no podía evitar comer de forma par los alimentos o no pisar las rayas de las baldosas). 

Así sobrevivieron después de hablar de Lucía, era algo difícil de manejar teniendo en cuenta lo de la muñeca y el susurro extraño que había oído Helia. Rodrigo no se sorprendió ante tal historia, hacía tiempo que había estado investigando sobre ese piso en cuestión y mucho de lo que había encontrado eran leyendas y habladurías terroríficas, lo peor es que este tipo de historias solían tener una base certera.

Rodrigo sintió una energía recorrer su mano siguiendo todo su brazo y terminando en su cabeza. Había puesto ya uno de sus dedos en el vaso de forma instintiva y éste comenzó lentamente a moverse ya que Helia se le había adelantado y había formulado una pregunta en voz alta colocando después su uña color rosa en el cristal. La cuestión que había realizado a la nada fue <<¿Hay alguien ahí?>>, y aunque era bastante tópica por el resultado parecía efectiva.

Las muñecas estaban desperdigadas por toda la casa, parecía que tenían vida propia y que se habían adueñado del piso cuando la joven salió corriendo consiguiendo en su despiste dejar la puerta del trastero abierta. Ahora ese cuarto estaba totalmente descolocado y conquistado por eso seres y sus ojos seguían los movimientos de los dos chicos que fingían ser valientes teniendo el corazón ahora mismo vestido de cobardía.

 -Siento haberte metido en esto -dijo Helia con un hilo de voz mientras el vaso se deslizaba por la madera.

 -Llevo demasiado tiempo metido en esto -respondió Rodrigo con un tono de culpabilidad.

El vaso se deslizó hacia una esquina y se paró en la palabra <<Sí>>.


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