Fallecidas

La blanca nieve del epíteto,
la herida profunda de estas líneas,
la personificación del viento que me acuna,
la noche oscura de la anáfora.

El colmo hiperbreve

Era un conjunto de maravillas desastrosas: su pelo, su mirada, la forma que tenía de ver el mundo, su risa, su llanto… En fin, era una persona que rozaba la perfección, pero como ya tuve una conversación larga y tendida sobre el amor romántico con Jane Austen, fingí esta vez no querer tirarme a la piscina.