Delirando

A veces era necesario poner los pies en el suelo, para que con cada paso, pudiera recordar que siempre había sido pequeña, que todo el mundo era insignificante, y que nuestras vidas solo se reducían a una chispa.

Ni siquiera preocuparse por esto mismo valía, y mientras me quedaba parada sin girar con el mundo, todo aún así corría. Nunca fuimos imprescindibles, somos un error de la naturaleza.

En un minuto, en un instante, como la chispa de la vida, dediqué al mundo un poco de mi tiempo entre tanta melancolía. Sentí que éste se removía como una maldita garra, atrapándome con tanta nada, obligándome a ahogarme en sin sentidos y deseando que alguien en alguna parte de la Tierra también estuviera perdida y me comprendiera entre tanta nostalgia... Lo sé, supongo que siempre fui demasiado pesimista.


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