¿Y si...?

Este sería el punto final que acabaría con todo, pero como veis, elegí la coma.

Maldita coma, esa que no deja terminar lo vivido, esa que te espera después de un pasado que creías que no podía tener retorno. Ahí está, dispuesta a todo, a hacerte recordar lo sentido, en el preciso momento en el que cruzas por instinto tu mirada con unos ojos que rezuman misterio. 

Pasa a mi lado, como cualquier otro día, pasa a mi lado desconociendo mi existencia. Anda rompiendo el mundo, haciendo caso omiso del poder que tiene. Hacía bastante tiempo que la había perdido entre los vagones, pero por arte de magia, ha vuelto a cruzarse con mi rostro en la estación de siempre.

Tiemblan a galope los glóbulos de mis arterias, siento como en segundos, las mariposas van a tropel hacia mi estómago. Tiene pinta de que lo que siento, solo es una experiencia, un recuerdo vano que siempre se quedará en coma.

Tú, persona anónima, que vagas por el mundo sin darte cuenta, nunca sabrás lo que vas a significar en mi vida: vas a ser ese amor de pregunta sin respuesta, el amor del "¿Y si...?".


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