La sala y el tigre.

-Pero, ¿qué sentías?

-Sólo sé que tenía pánico al tren, no quería subirme y por ello huí de la estación. Necesitaba salir de allí cuanto antes -dijo ella intentando simular una bonita sonrisa.

Querida anónima.

Esta entrada va dirigida a la señora que ha escrito un comentario, a mi parecer desafortunado, sobre la depresión a través de una red social. Aquí os dejo el comentario:
Creo que la depresión, más que una enfermedad, es una decisión. No tienes que andar con la sonrisa en la boca todo el tiempo, pero me parece una hipocresía que tengas depresión entre semana y andes muy feliz sólo los fines de semana o cuando hay fiestas para no faltar a ellas, al menos yo no tengo tiempo para deprimirme, pues siempre estoy ocupada y lo mejor de todo creyendo en EL SEÑOR, pues es quien nos da la fortaleza para salir victoriosos. Mi muy humilde opinión!!!

Hasta nunca siempre, hasta siempre nunca.

Rompía sus pensamientos el confuso caos del siempre,
vivía aflorando el nunca,
su miedo significaba no comprender.
Trazos invisibles volaban en las rizadas nubes
y cuando sus pies tocaban el suelo,
al revés se ponía la tierra.
Tenía que vivir el instante para comprender el presente
mas no era capaz pues sus labios se llenaban de miel
 y su mente de deseos

Reflexiones nocturnas

Las personas entran en tu vida por algo, pero muchas de ellas se van y sólo perduran en el tiempo y no en el espacio, pocas son aquellas que comparten contigo algo más que recuerdos y estas se cuentan con los dedos de una mano.

El verdadero cuento

Había una vez una chica con compejo de princesa y un chico con complejo de galán:

La princesa buscaba a su príncipe azul y vivía por y para los cuentos. Todos los días contaba las calorías de los platos que sus queridos sirvientes (padres) preparaban para su majestad. La princesa tenía toda clase de pócimas para verse bella, entre todos los tarros y ungüentos hechizados nos encontrábamos con: pócimas de rana para pieles grasas, ungüentos de diente de tigre para la celulitis, heces de unicornio para pelos castigados, y hasta incluso tenía en su poder un trozo de diente del mismísimo diablo para no envejecer nunca...