Esa otra parte

Dónde hay luz habita también las sombras,
ese abismo que palpita en el ahora
y está presente allá a donde vamos,
en cada perfil, imagen y persona.

Somos ese nubarrón gris
que cala, cala y cala,
sin dejar florecer nada con tanto ahogo.

¿Pero sabéis qué?
Hay algo que deberíamos memorizar siempre:
Para que aprezcan sombras es necesario que haya luz.
Recordemos, pues,
esa otra parte que también tiene existencia.
Dejemos de ahogar flores,
dejemos de agachar la cabeza.

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