Rodeo

Di un rodeo,
di un rodeo al camino,
llegando a una nada vacía,
que me hacía sentir inquieta, pequeña...

Mi propio camino, 
mi propia historia.

Me daba la espalda,
y respirando hondo ante mi testaruda figura,
me tumbé mirando a un inexistente cielo:
necesitaba que la noche me abrazara,
necesitaba que me acunara mis miedos.

Un alto en el camino,
qué peligroso era eso,
¿acaso no es necesario a veces un desvío?
Respiro, respiro, y respiro...
pero los pulmones ya duermen.

Ella dejó de darme la espalda,
y olvidándome del cielo, 
la busqué para sonreír.
Era y soy un gran abismo. 

Sostuve la mirada a aquella vieja desconocida,
portaba miles de esos silencios a gritos.
Agarraba con fuerza su estómago
sujetando las mariposas
que tenían ansias de escapar:
la libertad es un precio demasiado alto,
y ella, no estaba dispuesta a pagar.

La arena del tiempo se moría,
y mirando a mi yo de ayer me despedí.
Suspiro tras suspiro, comencé a caminar otra vez sola,
ojalá algún día sepa quererla y pueda acompañarme...

Porque vine, vi, pero no vencí. 

Esta imagen es lo mejor del mundo

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