El verdadero cuento

Había una vez una chica con compejo de princesa y un chico con complejo de galán:

La princesa buscaba a su príncipe azul y vivía por y para los cuentos. Todos los días contaba las calorías de los platos que sus queridos sirvientes (padres) preparaban para su majestad. La princesa tenía toda clase de pócimas para verse bella, entre todos los tarros y ungüentos hechizados nos encontrábamos con: pócimas de rana para pieles grasas, ungüentos de diente de tigre para la celulitis, heces de unicornio para pelos castigados, y hasta incluso tenía en su poder un trozo de diente del mismísimo diablo para no envejecer nunca...

Un día la princesa fue a un gran baile (botellón) dónde se reunió toda la gente distinguida del pueblo. En medio de la fiesta nuestra princesa se enamoró del galán "Es él sin duda alguna, es mi príncipe azul" pensó la princesa enamoradiza. El galán la vio y pensó "Es ella sin duda alguna, es la que me pienso tirar esta noche". Para hacerlo todo oficial, compartieron risas, mucho vino, caricias inapropiadas y partículas mágicas (ella se meo encima a causa de la borrachera, y él aseguraba que viajaría hacia la luna si se columpiaba muy fuerte en aquel aparato extraño que estaba en el parque infantil) 

Los dos a los escasos minutos después de compartir sus líquidos corporales, comenzaron a salir. Así vino el comieron perdices y vivieron felices... o eso es lo que se dice:

El galán buscaba una bruja bella sólo para pasar el rato y se encontró con una princesa que le exigía regalos, protección, atención las veinticuatro horas (por cierto muy mal pagadas), y miles de mimos y poemas. La princesa se encontró con un príncipe desteñido que siempre iba con la baba colgando cuando alguna súcubo, bruja, princesa, animal, o ser viviente se movía, respiraba o existía delante de sus narices, la verdad es que no hacía otra cosa... bueno, comía, cagaba, dormía, y eso, babeaba. 

Se supone que dentro de las relaciones hay unas etapas que destacan y se han de cumplir para que esta avance y sea sana. Las personas al principio se dicen "me gustas", luego cuando hay cierto amor se dice "te quiero", más tarde cuando hay un compromiso patente, confianza y un amor claro, se grita a los cuatro vientos "te amo", y sí, aquí llega el problema. La princesa al primer día dijo "te amo" a su supuesto príncipe. Después, alegre y jocosa, se reunió con los animales del bosque y comenzaron juntos a preparar la boda entre cantos y bellos bailes. El galán al principio la decía "me gustas" y al oír el "te amo" de la princesa, él con sus bellas bolas no reales en la garganta la dijo: "te quiero", pero no la dijo lo que ella quería oír. La princesa se echó a llorar, él comenzó a bostezar y a gritar que estaba loca, que tantas heces de unicornio la estaban derritiendo el cerebro. Los animales del bosque que presenciaron este momento no sabían si encargar las flores o si contratar aquella orquesta para el banquete. 

Era evidente que el comieron perdices y vivieron felices fue una farsa. 

Entre lágrimas, los animales vieron como el galán se fue con una bruja y la princesa no prometida (con problemas claros de dependencia y con su estado emocional atrofiado), se apuntó a una terapia grupal de princesas teñidas de rubio que estuvieron con príncipes desteñidos. Allí una psicóloga, intentaba que comprendiensen que no había príncipes azules ni de ningún otro color y que ellas no eran de la realeza, y muy importante, insistía en que no era un hada madrina y que cobraba por cada sesión mágica.

Y así sin perdices, ni felicidad, ni retoños, y practicamente sin doblones reales, la extraña (no tan extraña) pareja se separó, y por lo tanto cada uno se fue por su lado creando su propio cuento. 

FIN

No me tratéis como una princesa
porque formo parte de las guerreras que os pueden meter la corona por el culo
:3

No hay comentarios:

Publicar un comentario