Te amo

Porque te echo de menos. Porque sé que eres y siempre serás la mujer perfecta. Porque eres la mejor madre, abuela y esposa que jamás ha existido, por eso me enamoré de ti y sigo enamorado desde el primer momento en que aceptaste en esa fiesta bailar conmigo.

En ti vivía el orden y el desorden, no era algo contradictorio. Todas tus estanterías estaban impolutas y tus objetos siempre colocados pero... ¡Ay cuándo abría tu bolso! parecía que en ese diminuto objeto vivía un mundo totalmente paralelo al nuestro. Si un día hubiera encontrado a una civilización de diminutos seres dentro, no me habría extrañado.

Es imposible que consiga imaginarme otra vida que no fuese contigo. Nuestros hijos te adoran, creamos todos un núcleo familiar increíble y muy fuerte y sé que fue gracias a tu lucha contante en tu día a día.

Todavía recuerdo la manera en la que me regañabas cuando fumaba delante de los niños, poco a poco me echabas la charla siempre, estuvieran o no nuestros hijos delante. Nunca te dejaste de preocupar por mi, y gracias a tu cabezonería, conseguí dejar de fumar tantos cigarros.

Tu corazón es inmenso, nunca has dejado a nadie atrás, y si era necesario, hacías un alto en el camino para ayudar a quién lo necesitara sin hacer juicios de valor, simplemente ofrecías tu mano sin miedo a que te cogieran el brazo.

Las comidas en familia... ¡Benditas comidas familiares! Me acuerdo perfectamente de todos los platos que preparabas, pero como siempre, yo iba directo a tus maravillosos dulces, por supuesto recibía otra de tus clásicas regañinas, "¡Pepe! ¡Verás cómo vas a acabar sin dientes!" Y yo que siempre he sido un goloso, ahora voy con dentadura.

Cuando llegaron los nietos en ti nació una nueva felicidad, siempre estabas alegre, preparando sus platos favoritos, llenando la casa de zumos de piña y uva y dejando dinero "por despiste" en sus bolsillos sin que sus padres se dieran cuenta. En una de tus numerosas regañinas nos mostrabas que no soportabas que las diminutas manos de los niños se apoyarán en las paredes blancas de la casa"¡Qué está recién pintado!", decías, aunque yo recordaba que la última vez que pintamos la casa fue al comprarla. 

No puedo quitarme de la cabeza la imagen de nuestra nieta mirándote como a una súper-heroina (Porque aunque no te lo creas en el fondo lo eres), cuidándote y preguntándote siempre por nuestra historia. El nieto no paraba de contar chistes y hacer gracias para que te rieras. Lo que te encantaba de él es que siempre comía a dos carrillos. La última nieta, la pequeña, nunca dejaba de moverse e intentar llamar tu atención, tú te hacías la despistada para hacerla de rabiar y luego recompensarla con millones de besos.

Te levantabas a las siete de la mañana para preparar tus churros con chocolate, despertabas a tus nietos, y después de que estos se llenasen sus pancitas, los enviabas otra vez a la cama. Para ti nunca habían comido lo suficiente y no dejabas que se levantaran de la mesa hasta haber acabado con todos los churros, es normal que te adoren ahora tanto.. esos churros estaban deliciosos.

Has sido siempre una luchadora, tan fuerte e independiente, siempre tan llena de vida. Nunca te he visto rendirte ante nada a pesar de haber tenido tantos problemas, y ahora...

Ahora has dejado de colocar los objetos de las estanterías, ya no sales a la calle, ya no hay ningún bolso. Has dejado de decirme triunfante que gracias a ti yo pude dejar el tabaco y que llevo una vida sana. Ya no preguntas a los demás por sus problemas ni prestas ayuda ni atención a nadie, estas sola, has hecho un alto en el camino sin tener la posibilidad de tener un avance. Ya nunca podré volver a probar uno de tus platos, las comidas familiares cada vez son peores, ya no regañas a tus nietos y te olvidas de tener "despistes" con ellos. No te levantas pronto, siempre estás en cama, ya no estás alegre...

No entiendo el porqué te tuviste que ir, no entiendo porque tú, la mujer más fuerte del mundo fue vencida por la enfermedad del olvido. Siempre has sido una roca y cuando te veo sentada en tu sitio con la mirada vacía, me pregunto como podré seguir viviendo sin tu ya antigua sonrisa. Porque siempre he querido lo mejor para ti y lo míos, porque sin ti ya no puedo hacer frente a los problemas, por favor vuelve a regañarme, vuelve a ordenar y desordenar, vuelve a ser lo que eras.

Vivo con una enfermedad, una enfermedad que habita en el cuerpo más precioso de mundo, una enfermedad que se ha llevado a quién siempre he amado. El maldito Alzheimer ha acabado con la mujer más increíble que jamás ha existido y yo no he sido capaz de hacer nada para impedirlo. No puedo evitar sentirme culpable, no puedo evitar abrazarte en la cama todas las noches y no soltarte porque sé que te estás yendo y no puedo ser capaz de detener el proceso. Aunque estés viva, tengo que sufrir el hecho de que poco a poco te estés muriendo,

Porque sé que desde el primer día que te saqué a bailar me enamoré y estaré enamorado de ti hasta el resto de mis días, y por eso, lucharé para que vuelvas a la vida aunque sea un solo segundo para estar otra vez a tu lado.

Siento que es demasiado tarde y que no te lo he dicho tantas veces como te lo mereces pero ahora todos los días no dormiré a tu lado sin decirte que te amo. Te lo prometo.
Te amo. Buenas noches mi cielo.

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