La pastilla

Se levantó como siempre, hizo la cama, se vistió, se arregló en el baño y tomó la pastilla que tanto odiaba. Cogió la mochila y fue a la escuela.


Estaba harta de esa rutina, tenía mucho peso encima, por lo menos llegaba el fin de semana que era mucho más tranquilo.

Legaba a casa y oía el teléfono sonar. Eran noticias del familiar que había en el hospital y esa era la explicación del porque ella estaba sola en casa. Como mandó la voz del teléfono se hizo la comida y limpió la casa. Sacó al perro, se puso un ratillo al ordenador y se preparó para el estudio. Depués venía uno de los dos familiares que cuidaban al del hospital y cenaba con ella y dormía en casa.

Era fin de semana, otra vez sola en casa. Se levantaba a las 9h de la mañana, limpiaba la casa, sacaba al perro, se tomaba la pastilla, iba al hospital, comía allí y pasaba el rato con el enfermo. Volvía a casa a estudiar, sacar al perro y limpiar....No salía, y solo tenía un poco de tiempo para su ocio, el ordenador.

Siguió con su rutina cada vez más angustiosa. Un fin de semana se puso la pastilla en la mano,  esa pastilla era de lo que dependía su vida. Sus lágrimas recorrían su cara, no quería esa vida, estaba sola.
Le dió un ataque de nervios pues no quería que toda su vida dependiera de un trozo de pastilla. Lo peor es que no podía deshaogarse con nadie, pero como se la debe tomar se la tomó.

Por los disgutos empezó a caer enferma hasta el punto que se veía otra vez en el hospital, pero no dejó que fuera a peor la enfermedad, pues ahora no podía permetirselo. Siguió con su rutina, ahora con el peso de estar enferma.

Entoncés llegó un día, un fin de semana, se levantó tarde, tiró la pastilla al suelo y se subió al sofá. Ese día abrió la ventana, ese día se sentó en el alféizar de la ventana, ese día decidió terminar con todo, pero al verse con los pies colgando y con el viento revolviendo sus cabellos, se puso a llorar.

Después de todo entró en la casa, se tomó la pastilla, y no dejó de llorar todo el rato. Se tumbó en el sofá en forma de ovillo y empezó a repetirse, "ahora no, no es el momento ahora no".... y dejó llevarse por los brazos de morfeo y descansar un rato de todo lo que ocurría a su alrededor.

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